De nuevo en el mismísimo infierno del superpoblado y ruidoso Madrid. Bueno, no es para tanto pero es que después de lo que hemos conocido...
Bien, dejamos nuestra crónica anterior tras nuestra llegada a Praslin. En esta preciosa isla, además del espectacular hotel, fuimos a visitar Vallée de Mai, una reserva natural que es Patrimonio de la Humanidad.
Se trata de un bosque primitivo que apenas ha variado desde hace cientos de millones de años. En él la vegetación adquiere dimensiones exageradas, siendo protagonistas las palmeras del famoso coco de mer.
También visitamos la playa de Anse Lazio, elegida como la mejor del mundo por revistas y escritores especializados (la verdad es que no es para menos), y Anse Georgette otra preciosidad.
Por cierto, alquilamos un coche, toda una experiencia porque aquí conducen por la izquierda y de forma bastante temeraria.
Además de continuar con nuestro relax en la playa de Beau Vallon, fuimos a visitar la capital Victoria. Allí vimos el templo hindú, las catedrales católica y anglicana, el famoso mercado y por supuesto el mini Big Ben.
Los trayectos de ida y vuelta fueron en uno de los indescriptibles autobuses que recorren Mahe.
Por desgracia, nuestros deseos de una huelga salvaje en el aeropuerto de Mahe, que nos permitiera prolongar un poco más nuestra estancia, no se cumplieron y tuvimos que regresar, eso sí con puntualidad y nuestras maletas intactas.
César y Rosabel.
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