No ha sido tan malo como pensábamos, aunque nos han metido en una sala que era un sótano sin ventanas (con el tiempo tan bueno que ha estado...), y tampoco había calefacción, así que yo (Rosabel) me he pillado un buen catarrazo.
La parte buena es que hemos conocido a otras 10 parejas del barrio que también se casan este año, y terminamos todos tomándonos algo en las terracitas de por allí.
Un fin de semana diferente.
Rosabel y César.
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